Nunca he sido buen jugador de fútbol, sólo conseguí destacar algo como Portero. Mi mejor recuerdo, cuando aún era juvenil, fue entrenar junto a Carmelo del Pozo en un campo de tierra de la Ciudad Deportiva de Segovia, allí me rompí el escafoides y acabó mi etapa de jugador.

Empecé a entrenar en el Colegio Claret de Segovia, con 15 años al equipo infantil, después de que en el verano de 1989, asistiera a todos los entrenamientos del Atletico de Madrid, que estaba haciendo la pretemporada en Segovia.
Javier Clemente era el entrenador y Carlos Cascallana era el Preparador Físico del equipo.
Con la ilusión de un niño, participé ayudando como recogepelotas a los utilleros del Atlético de Madrid, los hermanos Llarandi…
Recuerdo estar en el borde del área, colocando balones a Javier Clemente para que tirara tiros a Abel Resino y Angel Mejías.
También recuerdo que Baltazar me regaló unas botas sin cordones que eran la última moda, y que posteriormente trituré en los campos de tierra…
Todavía conservo la camiseta de entrenamiento roja de puma que lleva «mita», creo que me la regaló Carlos Aguilera o fue Bustingorri… ¿?
También Abel Resino me regaló unos guantes, que conservé con cariño porque en el año 1991 batió el récord nacional de imbatibilidad con 1.275 minutos.
Este enlace: http://www.colchonero.com/los_veranos_del_atleti-itemap-149-86562-27.htm tiene detalles de los que es bonito acordarse…

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